Ganadería
La garrapata trae dos problemas distintos, residuos en los productores que envían a frigorífico y mortandad en el chico con escasos recursos
El incremento de los casos de tristeza parasitaria, las dificultades para controlar las garrapatas resistentes y el riesgo creciente de residuos en carne, mantienen en vilo a toda la cadena cárnica, desde el criador hasta los frigoríficos, debido a la complejidad que representa encontrar una solución al incremento del parásito. El médico veterinario Lauro Artía, integrante del Centro Médico Veterinario de Paysandú, sostiene que la solución al problema, tiene como necesidad buscar enfoques que atiendan las problemáticas desde el perfil productivo de cada establecimiento.Artía sostuvo que el país enfrenta simultáneamente dos grandes desafíos que se potencian entre sí. Por un lado el control del parásito y por otro la prevención de detección de residuos en la carne. “Acá tenemos dos problemas grandes en realidad. Los problemas que tiene la garrapata son la mortandad de animales y los residuos en carne con el problema consiguiente de mercado. Y esos problemas a su vez se retroalimentan, porque cuanto más presionás la población de garrapata de un predio más riesgo de tener residuos tenés, y si por no tener residuos evitás controlar la población de garrapata, tenés un problema de mayor riesgo de mortandad”, afirmó.Errores. Para Artía, uno de los principales errores que se cometen al abordar la problemática es considerar que todos los productores enfrentan las mismas condiciones. “Lo que nosotros decimos es que hay dos sistemas productivos bien diferenciados. Por un lado está el productor proveedor de la industria frigorífica, los grandes invernadores, los sistemas de ciclo completo y las empresas que tienen capacidad financiera para afrontar tratamientos, infraestructura y asistencia profesional. Pero por otro lado está el pequeño productor, que enfrenta dificultades económicas para sostener los costos sanitarios y para cumplir algunas exigencias que hoy se le plantean”, señaló.Según explicó, la estrategia sanitaria debería adaptarse a cada realidad, porque “ese productor pequeño que históricamente movía sus animales buscando pasto o trasladándolos temporalmente a otros campos hoy encuentra muchas dificultades para hacerlo. Además tiene problemas para acceder a productos que son realmente caros y en muchos casos enfrenta una situación que termina siendo un problema de supervivencia para mantener su actividad y permanecer en el medio rural”, expresó.Corresponsable. Dentro de las alternativas que actualmente se analizan, aparece la figura del veterinario corresponsable de predio, una propuesta que viene siendo impulsada por distintas organizaciones vinculadas a la profesión veterinaria y dialogada con las autoridades. “Existe un acuerdo en que la figura del veterinario corresponsable de predio viene como anillo al dedo para solucionar la problemática de esos grandes productores que son los principales proveedores de la industria frigorífica. Permitiría asegurar un producto inocuo para la industria y ayudaría a resolver uno de los problemas más importantes que hoy tenemos vinculados a los mercados”, indicó el profesional veterinario.La propuesta apunta a establecer una relación permanente entre el profesional y el establecimiento, con planificación sanitaria, registros y seguimiento continuo de los tratamientos. Para Artía, “hoy por hoy tenemos como principal herramienta los productos químicos. Pero cada vez que queremos controlar la población de garrapata generamos más posibilidades de residuos. Entonces la presencia permanente de un profesional que planifique y acompañe el proceso puede ayudar a equilibrar ambos riesgos y evitar que un problema termine agravando al otro”, afirmó.Aunque considera positiva la figura del veterinario corresponsable para determinados sistemas, Artía entiende que no constituye una solución universal. “A ese productor pequeño hay que brindarle otro tipo de asistencia. El Ministerio tendría que acompañarlo más, generar grupos de trabajo y facilitarle herramientas para resolver problemas que para él son centrales, como la mortandad asociada a la tristeza o el control de la población de garrapata. No es un proveedor natural de la industria exportadora y por lo tanto las soluciones tienen que contemplar esa realidad diferente”, sostuvo.El profesional advirtió que la aplicación de medidas generales puede generar mayores dificultades para enfrentar la problemática. “Creo que es importante diferenciar los ambientes y adoptar medidas apropiadas para cada uno. No tomar decisiones que generalicen para todos los productores porque realmente una cosa termina trayendo dificultad a la otra y muchas veces los efectos son distintos según el sistema productivo del que estemos hablando”, expresó.Cáscaras. Teniendo en cuenta que muchos de los productos actuales, no tienen una alta capacidad de volteo, Artía mantiene una posición clara sobre la habilitación de movimientos con cáscara de garrapata que se habilitó en la administración anterior y fue revocada en la presente. “Yo sigo sosteniendo que una garrapata muerta no tiene importancia epidemiológica. Cuando veo una cáscara lo que veo es que detrás hubo un profesional que hizo las cosas bien, que aplicó un tratamiento efectivo y que logró controlar la población. Si eventualmente se escapó algún ejemplar que no fue detectado, el producto continúa actuando y no debería generar un problema sanitario en destino”, argumentó.Reconoció, sin embargo, que “lo importante es que el país logre construir acuerdos estables. Las idas y venidas en las medidas no le hacen bien a la campaña y generan incertidumbre. Una vez que se define un rumbo hay que sostenerlo en el tiempo para darle estabilidad al sistema”, manifestó.La situación actual de casos de mortandad por tristeza, “han aumentado” según indicó el Dr. Artía. “Creo que todavía existe un subdiagnóstico, porque muchas veces algunos casos no quedan registrados formalmente. Pero cuando uno observa el aumento del uso de hemovacuna y la demanda que existe, queda claro que los problemas son importantes”, afirmó.Despacho de tropa: “es un acto de buena fe”La situación de la garrapata y las sanciones adoptadas por las autoridades, han determinado que cada vez sean más los veterinarios que dejen de realizar despachos de tropas, recayendo la responsabilidad en profesionales jóvenes, con escasa experiencia a nivel de campo.Artía recordó que “cuando se creó el sistema de despacho de tropas los productos utilizados tenían volteo y eran altamente efectivos. Hoy muchos de esos productos presentan resistencia y los que continúan funcionando no necesariamente tienen volteo. Entonces realizar un despacho de tropa se transforma muchas veces en un acto de fe, porque encontrar una larva de medio milímetro en animales peludos o embarrados es como buscar una aguja en un pajar”.
2026-06-21T07:00:00