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Insólito. Se rescató lobito de río de un domicilio de Piedras Blancas.

Insólito. Se rescató lobito de río de un domicilio de Piedras Blancas. Montevideo | | El Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), informó que fue rescatado, de un domicilio del barrio Piedras Blancas, un ejemplar de lobito. El animal fue rescatado por personal de la Policía Rural de Montevideo y veterinarios de la Reserva Kerayvoty, en coordinación con el INBA. Tras comprobar su buen estado de salud, fue reintroducido en los humedales del Santa Lucía (foto de portada), con autorización del INBA y el Ministerio de Ambiente. Desde Reserva Kerayvoty se informó que “apenas ingresó” el animal, el equipo veterinario “evaluó su estado general y le realizó análisis de sangre para verificar su salud”. S pudo establecer por los estudios que “se encontraba en óptimas condiciones y apto para volver a la naturaleza”. Con las autorizaciones pertinentes y de acuerdo a las instrucciones recibidas de la coordinación de las autoridades intervinientes, “procedimos a su reintroducción en su ecosistema, donde puede seguir cumpliendo su rol como especie clave para nuestros humedales”, explicó la institución a través de sus redes sociales Instagram y Facebook. Foto de portada de Reserva Kerayvoty en Facebook. Ver noticia

Ganadería uruguaya ante una oportunidad histórica: “Es hora de jugar más fuerte”

Ganadería uruguaya ante una oportunidad histórica: “Es hora de jugar más fuerte” La mesa redonda que cerró la jornada por los 30 años de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) puso el foco ya no en el camino recorrido, sino en el que tiene por delante la ganadería uruguaya. Con precios históricamente altos, demanda internacional firme y tecnologías disponibles, los participantes coincidieron en que el sector atraviesa una oportunidad excepcional, aunque mantiene desafíos: aumentar la producción de terneros, responder a la demanda por carcasas más pesadas, profundizar la intensificación y preservar el estatus sanitario del país.La mesa estuvo integrada por Martín Secco, director de Frigorífico San Jacinto y productor ganadero; Diego Otegui, productor agrícola-ganadero de Salto; Juan Pablo Gutiérrez, ingeniero agrónomo e integrante de Indarte y Cía.; y Álvaro Simeone, director de la UPIC. El intercambio se planteó con un horizonte de cuatro o cinco años: qué ganadería puede construir Uruguay a partir del escenario actual.Secco destacó cuánto ha cambiado la producción agropecuaria uruguaya, una transformación que muchas veces queda escondida detrás de la dinámica cotidiana. La ganadería, sostuvo, debe analizarse junto con el avance de la agricultura y la forestación, actividades que contribuyeron a elevar la productividad.Sin embargo, identificó un cuello de botella: la cría. Mientras otras etapas permiten acelerar, corregir o incorporar tecnologías con resultados relativamente rápidos, la producción de terneros está condicionada por ciclos biológicos más largos. Uruguay, señaló, todavía tiene margen para elevar su tasa de extracción y acercarse a los países ganaderos más eficientes.Otegui coincidió en que el escenario abre posibilidades largamente reclamadas. “Hoy lo que nosotros pedíamos que era precio, hoy lo tenemos”, resumió. Esa realidad permite incorporar tecnología, mejorar los sistemas y asumir nuevos desafíos. También destacó la importancia creciente de la recría para alcanzar los mayores pesos de carcasa que demanda la industria. Un escenario internacional diferente Gutiérrez puso el foco en el cambio del escenario internacional. Recordó que décadas atrás una de las principales limitantes para Uruguay eran los aranceles y las dificultades de acceso a los mercados. Hoy esa situación comienza a modificarse, al tiempo que varios grandes productores mundiales atraviesan procesos de retención de vientres y menor disponibilidad de ganado para faena.Para Uruguay, que exporta la mayor parte de su producción, ese contexto resulta especialmente favorable. “Estamos en el mejor lugar de la cancha. Hay que jugar ahora”, sintetizó Gutiérrez. A su juicio, las herramientas tecnológicas están disponibles y el desafío pasa por utilizarlas.Una de las preguntas fue si los actuales valores de la hacienda pueden constituir un nuevo piso sobre el cual tomar decisiones de inversión. Secco evitó realizar pronósticos, pero se mostró optimista. “No veo nada que pueda hacer cambiar el escenario que tenemos hoy”, afirmó.La principal explicación está en la demanda: los grandes mercados compradores necesitan carne. Aunque evitó definir si el fenómeno es estructural o coyuntural, consideró que la ganadería ingresó en “un nuevo patamar de precio”.Ese escenario puede modificar algunos incentivos históricos. Secco puso como ejemplo la relación entre la vaca gorda y la vaca preñada. Durante años, el alto valor del descarte representó una parte importante del ingreso del criador y hubo momentos en que una vaca gorda llegó a valer más que una preñada. Con los actuales precios del ternero, esa ecuación puede comenzar a cambiar. La cría, el gran desafío pendiente La discusión volvió entonces sobre uno de los datos que atravesó la jornada: después de tres décadas de transformaciones productivas, Uruguay continúa con un porcentaje de destete próximo al 65%. Otegui consideró que los precios actuales pueden ayudar a modificar esa realidad. Con el ternero en el eje de los US$ 4 por kilo y una vaca preñada que se aproxima o incluso supera en algunos casos el valor de la vaca gorda, comienza a existir un incentivo económico más fuerte para producir terneros.Además, señaló que la industria frigorífica cuenta con capacidad ociosa y podría procesar sensiblemente más ganado. “Si producimos más terneros, va a haber posibilidades de que todo funcione mejor”, afirmó.Simeone introdujo otra mirada. Para el director de la UPIC, el estancamiento de la cría no necesariamente responde a una irracionalidad. Hay sistemas que, aun con índices reproductivos modestos, generan ingresos que satisfacen las expectativas de sus propietarios, especialmente cuando la tierra forma parte de un patrimonio familiar y no se incorpora a la ecuación de rentabilidad.También se mostró escéptico respecto a que los programas públicos focalizados en productores pequeños puedan modificar sustancialmente el porcentaje nacional de destete. “El partido de los terneros en el país se juega con los grandes”, sostuvo, por la concentración de la producción en establecimientos de mayor escala.El corral apareció como uno de los ejemplos de tecnologías que terminaron modificando estructuralmente la ganadería. Gutiérrez aseguró que actualmente resulta extremadamente difícil encontrar novillos gordos de pasto, mientras Secco consideró que los corrales continuarán ganando protagonismo.La integración con la agricultura también tendrá un papel creciente. Otegui habló de una agricultura más “carnicera”, con mayor transformación de granos y forraje en carne, y destacó al riego como una herramienta con gran potencial, aunque todavía limitada por dificultades de infraestructura y energía.Para Simeone, esas señales deben orientar la investigación. Si la industria demanda carcasas más pesadas, el desafío es determinar cómo producirlas eficientemente. Eso implica trabajar sobre conversión, recría, alimentación, genética y cruzamientos. Otegui coincidió: el objetivo no debe ser simplemente tener animales más grandes, sino eficientes y capaces de alcanzar elevados pesos de carcasa a edades jóvenes. Sanidad: una advertencia que atravesó el cierre Sobre el final, la discusión se concentró en uno de los asuntos que más preocupa a la cadena cárnica: los residuos de medicamentos veterinarios y sus consecuencias sobre el acceso a mercados.Secco, desde la experiencia de Frigorífico San Jacinto, fue enfático. Consideró que se trata de un problema grave y que la repetición de casos demuestra que existe una situación de fondo que debe atenderse.“¿Queremos llegar a un novillo de 6 dólares y queremos seguir jugando a traer un frasco bajo el asiento cuando vamos a Rivera?”, preguntó. Para el industrial, ambas cosas son incompatibles. “El estricto cumplimiento sanitario tiene que ser una norma de oro para el productor”, agregó.Otegui coincidió y puso especial énfasis en la responsabilidad individual. Los sistemas de control pueden mejorar y digitalizarse, pero pierden efectividad si la información declarada no refleja exactamente los tratamientos realizados. Reclamó estrategia, seguimiento, rigurosidad y una aplicación efectiva de las reglamentaciones existentes.Secco evitó especular sobre si la reiteración de casos podría terminar generando un problema de alcance país, pero fue claro en que Uruguay no debería correr ese riesgo. El estatus sanitario, recordó, ha sido históricamente una de las principales cartas de presentación de la carne uruguaya.“Si empezamos a tener una conducta errática en ese sentido, seguramente no tengamos el mismo prestigio”, advirtió.San Jacinto, adelantó, espera contar en los primeros días de octubre con equipamiento para realizar determinados análisis antes de la exportación. De todos modos, aclaró que el control industrial no resuelve el origen del problema: el objetivo debe ser evitar los residuos mediante el correcto uso de los productos veterinarios.El cierre recuperó el tono optimista que atravesó la mesa. Otegui destacó la importancia de medir y tomar decisiones en función de datos objetivos y planteó dos metas: superar los tres millones de terneros y avanzar hacia tres millones de cabezas faenadas.“La industria tiene capacidad para tres millones, nosotros estamos 50% abajo. Bueno, hay precio. Vamos”, resumió.Gutiérrez coincidió en que el sector se encuentra en un momento que durante años pudo imaginarse o soñarse y llamó a redoblar el trabajo. Secco sostuvo que el desafío está fundamentalmente en los actores privados y que Uruguay tiene condiciones para continuar creciendo, aunque volvió a poner una condición: “El estatus sanitario del país tiene que seguir siendo nuestra bandera insignia”.Simeone cerró agradeciendo a quienes acompañaron las jornadas durante estas tres décadas y destacó especialmente el recambio generacional. Después de 30 años de investigación, la mesa dejó un mensaje hacia adelante: las tecnologías están disponibles y el mercado está enviando señales. Convertir esa oportunidad en más terneros, más kilos de carne y mayor eficiencia dependerá ahora de las decisiones de la propia cadena ganadera. Ver noticia

La ganadería moderna sin corrales “es imposible”

La ganadería moderna sin corrales “es imposible” La mesa contó con la participación de Alejandro González, director de Frigorífico Las Piedras; Andrés Irulegui, productor de Durazno y miembro de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (AUPCIN); Jorge Acosta, del Instituto Nacional de Carnes (INAC); y Álvaro Simeone, de la UPIC, con la moderación del periodista Martín Olaverry.IMPRESCINDIBLE. Para Alejandro González no hay margen de duda sobre el lugar que ocupa hoy el engorde a corral. “Si debo definir, en una palabra, diría: necesaria, imprescindible”, dijo el industrial, quien afirmó que “hoy en día pensar en una ganadería moderna de Uruguay a futuro sin la participación de los corrales es imposible. Más aún si queremos seguir exigiendo los niveles de extracción de 2 millones de cabezas al año con una exportación en pie pujante”.El industrial advirtió, sin embargo, sobre el riesgo de que el crecimiento de los corrales se desacople de los tiempos naturales de la cría, y explicó que Uruguay intenta comprimir en diez o doce años un proceso que a Estados Unidos le demandó generaciones. El país llegó en 2026 a 300 kilos de peso carcasa, con un incremento sostenido de 4 a 5 kilos por año desde 2024. Ese avance obliga, según González, a correr el foco hacia la calidad, “Uruguay tiene el desafío de, frente a la falta de carne a nivel mundial, hacerse conocer y poder ser la proteína por elección el día de mañana; convencer a los consumidores por qué pagar un kilo de carne más caro que una proteína alternativa, y convencer a ese mismo consumidor de que elija la carne uruguaya siendo esta más cara que su alternativa en otros países de Sudamérica”, sostuvo.Andrés Irulegui coincidió con González sobre la irreversibilidad del proceso: “creo que es irremediable el camino, va por ahí. Es la forma de que toda la cadena cárnica se potencie, es sacarle el tapón a la ganadería”, aunque advirtió que la relación de precios entre el grano y la hacienda y la tendencia a encerrar animales más pesados, son variables que exigirán ajustes constantes.ARANCELES. Consultado sobre el posicionamiento externo de la carne uruguaya, González remarcó las asimetrías frente a competidores como Australia. “Estamos a años luz desde el punto de vista sanitario, desde el punto de vista de acceso a mercados, desde el punto de vista de los aranceles”. En este sentido los números ilustran la brecha con los principales competidores en mercados como Japón y Corea. Estos países asiáticos importan un millón de toneladas de carne al año, de las cuales 900.000 toneladas provienen de Estados Unidos y Australia. Uruguay enfrenta allí un arancel del 38%, mientras Corea aplica 0% a Estados Unidos, Australia paga 9%, y en Japón el gravamen para Uruguay también trepa al 38%. “Es un mercado que es el doble de lo que exporta hoy Uruguay al cual no estamos accediendo por problemas de mercado”, graficó el industrial, comparando el potencial de esa apertura con el cambio que en su momento significó la Cuota 481.González dijo que se debe ser cauteloso sobre las condiciones comerciales que actualmente se negocian entre los corrales y la industria. “Esa estrategia de compra que se puso de moda con piso-techo o banda de flotación funciona mientras el IMEx tire. Desde el momento en que el IMEx deje de tirar, el eslabón principal de la cadena se va a romper y ahí, cadenas abajo, vamos a volver a lo del 2022”, advirtió. A partir de esa puntualización, dijo que “hoy es un muy buen momento desde el punto de vista de precios para cerrar porteras, hacer retrospectiva y ver qué tan sólidas y eficientes son nuestras estructuras, y sobre todo qué tan sensibles son frente a un shock de precios como pasó en el 2022”.INAC. El Novillo Tipo, el indicador de referencia de INAC calculado hoy sobre un animal de 520 kilos, que tiene una relación entre sus componentes de 80% para el valor de la hacienda y 20% para el valor agregado industrial, fue discutido en la mesa. Jorge Acosta explicó que ese peso fue fijado como una proyección optimista que la realidad terminó superando. “No llegábamos a 520 kilos y se puso como valor por una estimación de crecimiento razonablemente optimista, pero nos pasó el agua”. El representante de INAC confirmó que ya está prevista una actualización, aunque no será inmediata porque “requiere mirar la estructura del novillo, porque tenemos una estructura de corte que también hay que revisar, no es solamente el peso (...) va a requerir un proceso de investigación donde también vamos a trabajar con la industria”.Acosta vinculó el indicador con el IMEx (Ingreso Medio de Exportaciones), ubicado en torno a 6.000 dólares en el promedio móvil de treinta días, lo que arroja un valor de 2.110 dólares para ese novillo de 520 kilos. Según precisó, la relación 80/20 muestra hoy cierto desequilibrio frente a períodos recientes más cercanos al 75/25. Con datos del acumulado 2026 comparado con 2025, señaló que el novillo y la hacienda crecieron en torno al 20% y 25% respectivamente, mientras el valor agregado industrial se mantuvo estable en 394 dólares.HORMONAS. Álvaro Simeone aportó la mirada técnica sobre la rentabilidad del engorde. Como es tradicional con la calculadora presente, indicó que dividir el precio del novillo en pie entre el precio del maíz, actualmente “esa relación da 14 (...) yo puedo tener 7,5 a 1; 8,5 a 1; 9 a 1; y estoy bien, tengo cinco puntos de ventaja”, ejemplificó, detallando que con una conversión de 8,5 a 1 y una dieta de 300 dólares la tonelada, el margen ronda los 75 a 100 dólares por novillo. Sin embargo, advirtió que ese margen depende hoy de la relación de precios más que de la eficiencia técnica, porque “si el maíz se va a 350 dólares, no tengo margen de acción a precio; la única manera es la eficiencia técnica”.Frente a ese nivel de conversión, Simeone planteó la necesidad de discutir la eventual habilitación del uso de hormonas, para determinados destinos, dada su relación costo-beneficio. Su propuesta apunta a una trazabilidad diferenciada por mercado, similar a la lograda con la Cuota 481: “¿No te parece que estamos en el país ideal para discutir el tema? Así como trazamos para la Cuota 481, trazamos para los mercados que nos llevan esa carne y que aguantan hormonas; para Europa el Hilton, para eventualmente ganados de corral para la Cuota 481 sin hormonas. Tenemos todo para trazarlo”.González respondió que no descarta la herramienta desde lo productivo, pero priorizaría otras urgencias por el riesgo de restringir aún más el acotado grupo de mercados compradores de Uruguay: “Que de un día al otro te digan que vos podés usar un aditivo y mejorar tu producción un 20%, creo que habría que ser un poco necio para no considerarlo. Ahora, ¿cuándo no considerarlo? Cuando eso implique alguna traba hacia algún mercado (...) yo personalmente no tengo una posición formada porque creo que tenemos mucho para hacer en la cría y los primeros 200 días de vida del animal”. Ver noticia

Precios de soja y maíz en una segunda semana consecutiva de fuertes subas

Precios de soja y maíz en una segunda semana consecutiva de fuertes subas Ver noticia

Democratizando el Acceso al Campo Uruguayo

Una noción que se encuentra instalada en la en las personas es que el agro es un sector en el cual para poder participar hacen falta, sin excepción, dos elementos: extenso conocimiento y un capital sustancial. Adicionalmente, la actividad agropecuaria demanda una cantidad de tiempo considerable, que muchos potenciales inversores no disponen debido a sus principales actividades laborales, lo que suponía a priori otra barrera. Nosotros creemos firmemente que esta no es la realidad hoy en día, que hay lugar para todo tipo de inversor, sin importar que no tenga los conocimientos o el capital necesario para desarrollar un emprendimiento agropecuario sustentable. Es con esta creencia en mente que nació SILVEIRA INVERSIONES. Nos dedicamos a brindar asesoramiento, estructurar negocios y administrar inversiones agropecuarias en Uruguay. Hacemos foco en identificar oportunidades de negocio en el agro uruguayo para que inversores de distinto porte puedan acceder a negocios de gran escala. Democratizamos el acceso de inversores al CAMPO URUGUAYO. Ser el vehículo que facilite el ingreso a la actividad para aquellos que siempre quisieron formar parte, pero hasta ahora no habían contado con la herramienta necesaria. Este ingreso de capitales al agro potencia un mayor desarrollo en el sector. Uno de los puntos más interesantes de nuestra propuesta es la versatilidad de la misma a la hora de ofrecerlo a los clientes. Nuestra propuesta abarca distinto porte de inversores, aquellos que disponen de grandes capitales así como aquellos que tienen disponibilidades de dinero más moderadas. Desarrollamos productos de inversión a corto, mediano y largo plazo con distinta rentabilidad esperada dependiendo el perfil de riesgo del inversor.

Porque invertir en Uruguay

Uruguay, un país en crecimiento, es reconocido por su próspero sector de agronegocios. Con vastas extensiones de tierras fértiles y un clima favorable, se destaca en la producción de carne de alta calidad, lácteos y cultivos como la soja y el trigo. Su enfoque en prácticas sostenibles y la apertura a la innovación tecnológica hacen de Uruguay un destino atractivo para inversores y emprendedores del sector agropecuario. ¡Un escenario prometedor para los agronegocios en Uruguay!

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